Acosta explicó que creyó que se trataba de $500 mil y no de millones: “Estaba esperando $8.000 del padre de mi nene. Me encontré con esta plata, con tanta necesidad, y fui a hacer compras y ayudar a mi familia”.
Según detalló en sus declaraciones, los bienes adquiridos con el dinero público fueron:
Una heladera
Dos televisores (uno fue destinado a su cuñada)
Una freidora eléctrica
Un microondas
Cerámicos para el piso de su vivienda
Un automóvil Ford Ka modelo 2014-2015
Parte de esos objetos, indicó, ya fueron devueltos voluntariamente, mientras que el resto es rastreado por la Justicia a través de billeteras virtuales. En el domicilio de Acosta se secuestraron también los celulares de sus hijos y otros elementos electrónicos. “Nunca fui notificada de que tenía que devolver algo antes del allanamiento”, sostuvo.
El dinero fue enviado por error desde el Estado provincial, y el contador que realizó la transferencia fue quien hizo la denuncia posterior, aunque hasta el momento no está imputado.
La causa continúa abierta, mientras se investiga el origen de los fondos y la responsabilidad penal de los involucrados, en un caso que revela fallas graves en los mecanismos de control administrativo del Estado.
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