De esta manera, declaró que junto a su pareja llegaron a la conclusión de que “alguien se lo llevó” , aunque dijo no encontrar motivos. “No tenemos ninguna deuda, tampoco una venganza o problema grande con otra gente”, explicó.
También expresó que desconfía incluso de los vecinos de la zona: “Mi hijo estaba en un campo. A esta altura debería saberse algo” y agregó que “desde hace nueve años que vivo en esa zona de Villa María y nunca he escuchado que desaparezca un niño y tampoco en el vecindario”.
Y, según su testimonio, la situación afectó profundamente a su familia: “Nos duele esta situación más que nada por su madre que se la pasa llorando. Ya no tenemos la vida de antes”.

