Estaba con prisión domiciliaria y allanaron su casa porque vendía droga

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La situación en San José de Metán es alarmante. La creciente venta y consumo de drogas en distintos barrios tiene en vilo a los vecinos, que ya no encuentran respuesta efectiva por parte de la Justicia. El último caso que desató indignación ocurrió el jueves pasado en el barrio Alberdi, donde personal de Drogas Peligrosas ejecutó dos allanamientos tras una investigación que buscaba desarticular bocas de expendio de estupefacientes.

La situación en San José de Metán es alarmante. La creciente venta y consumo de drogas en distintos barrios tiene en vilo a los vecinos, que ya no encuentran respuesta efectiva por parte de la Justicia. El último caso que desató indignación ocurrió el jueves pasado en el barrio Alberdi, donde personal de Drogas Peligrosas ejecutó dos allanamientos tras una investigación que buscaba desarticular bocas de expendio de estupefacientes.

El procedimiento, que fue alertado por vecinos a El Tribuno, se llevó a cabo con órdenes judiciales y permitió secuestrar marihuana, dinero en efectivo –presuntamente producto de la venta de drogas– y demorar a dos personas. Sin embargo, pese a los elementos recolectados, no hubo detenidos.

Lo más llamativo del caso es que uno de los sospechosos allanados estaba cumpliendo prisión domiciliaria por un hurto anterior, mientras que el otro ya fue investigado tres veces por narcomenudeo en menos de un año. Aun así, y según fuentes extraoficiales, la Fiscalía Penal 1 de Metán ordenó que ambos fueran solo identificados y liberados, aunque el primero continúa con arresto domiciliario.

Los vecinos de Metán, cada vez más cansados, hablan de una puerta giratoria que beneficia tanto a los vendedores como a los consumidores problemáticos. “Estamos hartos. La Policía hace allanamientos, secuestra droga, pero a los pocos días los vemos caminando como si nada. Es desesperante”, relató una vecina de Alberdi.

El fenómeno de las adicciones se ha vuelto visible en las calles: los jóvenes afectados por el consumo son conocidos como “zombies” por la comunidad. Muchos de ellos deambulan por los barrios y cometen delitos menores en viviendas y comercios para poder conseguir dinero o bienes que luego cambian por estupefacientes.

En Metán, la venta de droga ya no es un problema oculto: es una realidad diaria y angustiante, donde los esfuerzos policiales parecen desdibujarse por decisiones judiciales que, a ojos de los vecinos, no castigan como corresponde a los responsables.

Mientras tanto, la desconfianza crece, y con ella, la inseguridad. En los barrios se multiplica una pregunta sin respuesta: ¿hasta cuándo los que destruyen vidas seguirán libres?

Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/seccion/policiales