Con una recuperación de más de 40 días, con viaje a Europa para tratarse con una eminencia en fisiatría, al vasco le costó agarrar ritmo y por eso, hasta acá, venía sumando minutos desde el banco. La realidad es que en San Juan tampoco se lo vio pleno, se nota que todavía no está óptimo desde lo físico, pero siempre aporta…
Es que Iker fue de los pocos que intentó algo distinto en un primer tiempo para el olvido. La pidió, jugó e intentó hacer jugar y sacó a relucir su jerarquía al tener una efectividad muy alta en los pases.
Si bien le faltó brillo al español para ser figura o, por lo menos, determinante. La realidad es que el futbolista de 32 años no solo manejó bien la pelota sino que además fue quien generó una de las más claras del Ciclón cuando en el inicio del complemento pisó el área y, con un buen cabezazo, obligó a Matías Borgogno a lucirse con una buena atajada para evitar la caída de su valla. Claro, para no arriesgar, pasaditos los 30 minutos del complemento, Russo lo sacó.
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