La norma fue propuesta por el partido Fidesz, liderado por el primer ministro Viktor Orbán, y también recibió el apoyo de los diputados de la extrema derecha. La legislación fue aprobada por la Asamblea Nacional de 199 escaños con 136 votos a favor y 27 en contra.
Durante la votación, los políticos de la oposición interrumpieron el proceso con gritos, encendiendo bengalas y tocando el antiguo himno de la Unión Soviética en señal de protesta. La ley, que ha generado controversia, prohíbe la celebración de eventos del Orgullo LGTBQ+ en el país.
Además, la nueva disposición otorga a las autoridades la facultad de utilizar software de reconocimiento facial para identificar a los asistentes a estos eventos. La medida también modifica la ley de asamblea de Hungría, convirtiendo en un delito celebrar o asistir a eventos que infrinjan la legislación “de protección infantil”, la cual prohíbe la “representación o promoción” de la homosexualidad a menores de 18 años.
Según esta nueva ley, los asistentes a estos eventos podrán ser multados con hasta 200.000 forints húngaros (aproximadamente 546 dólares), y los fondos recaudados por estas multas serán destinados a la “protección infantil”.

