Por primera vez, la víctima habló sobre el horror vivido. “Él aparece a la noche y me dice que me había mandado muchos mensajes, que quería pedirme disculpas. Le hago levantar la remera, que se dé vuelta, para ver si traía algo, porque lamentablemente, siempre le tuve muchísimo miedo”, relató.
Cuando intentó escapar, el atacante la sujetó de la mochila y comenzó a arrojarle el ácido. “Yo lo único que atiné fue a tratar de cubrirme la cara y la cabeza”, contó la mujer, quien ahora se encuentra bajo custodia policial tras recibir amenazas. “Estoy cansada de ver a mis hijos con sus ojitos tristes, de estar presa en mi casa. Mi familia, mis hermanas dejaron de ir a trabajar y mis sobrinos de ir a la escuela. Tengo custodia policial en casa. Ha amenazado a mi hija que vive en Tucumán, que también tuvo que hacer una denuncia”, agregó.
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