Tras su pase frustrado al Udinese, Gómez regresó al 11 de Vélez
Su última aparición con la camiseta del Fortín había sido el 21 de diciembre del 2024, en la final del Trofeo de Campeones contra Estudiantes, una derrota por 3-0 que quedó marcada como su despedida anticipada antes de lo que parecía su salto a Europa. Pero el fútbol, que a veces es impredecible, lo obligó a dar marcha atrás en sus planes. Luego de su paso por Italia, donde entrenó en soledad a la espera de un pago que nunca llegó, regresó al club que lo vio nacer con la misión de reinsertarse en la competencia.
La necesidad también jugó un papel clave en su regreso al once inicial. Marcelo Bravo, técnico interino de Vélez tras la salida de Sebastián Domínguez, tuvo que armar un rompecabezas en la defensa debido a las bajas de Emanuel Mammana (lesionado), y de Aarón Quirós y Patricio Pernicone (suspendidos). Con la urgencia de reforzar la zaga central, el entrenador no dudó en recurrir a Gómez, quien a pesar de la inactividad y del golpe anímico por su pase frustrado, llegó con ritmo tras entrenarse por su cuenta.
En apenas unos días de trabajo en la Villa Olímpica, el defensor mostró su predisposición para ponerse a punto. Su inclusión en la lista de convocados fue una señal clara de que Bravo confiaba en su capacidad para aportar desde el arranque. Y así fue: el joven zaguero se plantó nuevamente en la defensa, con el desafío de volver a ganarse el puesto en un Vélez que atraviesa un momento delicado en la tabla.
Valentín Gómez, cuando había cumplido 100 partidos en Vélez.
La novela de Valentín Gómez, entre Vélez, Foster Gillet y Udinese
La situación de Valentín Gómez con Udinese fue una historia desgastante que tuvo en vilo tanto al jugador como a la dirigencia de Vélez. Luego de la frustrada negociación con Cruzeiro, donde el club brasileño dio marcha atrás a último momento, el Fortín aceptó liberar a su defensor por 8.000.000 de dólares netos, con la condición de conservar un 10% de una futura venta.
El futbolista, con el deseo de emigrar a Europa, viajó a Italia confiando en la palabra de Gillett, quien debía depositar el dinero antes del 23 de febrero, fecha límite de inscripción en la Serie A. Los días pasaban, y el pago no llegaba. Mientras tanto, el central entrenaba en soledad a la espera de novedades, pero la promesa nunca se cumplió.
Cuando se agotaron los plazos, Gómez se vio obligado a regresar a la Argentina sin club y con la frustración de haber perdido una oportunidad que consideraba clave para su carrera. El presidente de Vélez, Fabián Berlanga, explicó la situación en ESPN: “Valentín firmó un acuerdo en el que quedaba libre a los dos días de depositado el dinero, pero como nunca se abonó, el pase quedó caído. Nosotros tuvimos paciencia porque el club necesitaba la plata, pero al final él no tenía ningún lugar donde inscribirse y tuvo que volver”.
El club emitió un comunicado oficial detallando la cronología de los hechos, dejando en claro que el incumplimiento fue por parte del grupo inversor liderado por Gillett. En el medio, el futbolista debió procesar el impacto anímico de otra transferencia frustrada, la tercera en su carrera tras los intentos fallidos de ir a Palermo (julio de 2024) y Cruzeiro (enero de 2025).
Foster Gillett no aportó el dinero por Valentín Gómez.
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Fuente: https://www.ole.com.ar/

