Cometió el pecado de mostrar su talento, su habilidad, su atrevimiento, un viejo modo de vivir el fútbol con distensión, sin resignar por el profesionalismo la posibilidad de jugar y divertirse.
Le tiraron una pelota sobre la izquierda por alto e hizo un control dificilísimo, le siguió quedando alta e hizo un jueguito, otro control, y cuando atrajo a los defensores, en un solo movimiento controlaba y se les iba; la respuesta fue un patadón de Alarcón. Y en seguida, la clásica tumultuosa puesta en escena de los jugadores cuando un rival los deja pagando con un lujo. Especialmente, cuando es un pibe de 20 años.
Al rato, tuvo un mano a mano, y repentizó como mejor posibilidad de definir empalar la pelota de globo sobre el achique del arquero. Le salió desviado, pero ahí volvieron los “justicieros” de vaya uno a saber qué retorcidos códigos de honor mal entendido, a perseguirlo y amenazarlo.
Estamos habituados a estas situaciones: jugadores que resuelven jugadas mediante lujosas habilidades son patoteados y maltratados por sus rivales. Hasta los árbitros a veces empatizan con los agresores y se la agarran con el habilidoso (esta vez, aunque pareció también retarlo, Falcón Pérez amonestó a los violentos).
Flaco, córtenla con esa honorabilidad de cuarta; si uno te tira un caño, la próxima vez cerrá las piernas y sacale la pelota. No vas a recuperar nada de tu orgullo por pegarle un voleo o patotearlo entre cuatro.
Y vos, pibe Hidalgo, seguí jugando.
Hidalgo, recibido con afecto en el plantel cuando volvió campeón sudamericano. (Foto: Prensa Independiente)
Hidalgo grita un gol con Subiabre en el torneo de Caracas (EFE / Ronald Pena).
Club Atlético Independiente – Hidalgo intentó picársela a Roffo y los jugadores de Instituto se le fueron al humo Video: ESPN
Mirá también El tremendo enojo de Messi con el árbitro: “Sos un cagón”
Fuente: https://www.ole.com.ar/

