Luego del incendio que destruyó gran parte del histórico edificio, desde la intendencia de la Ciudad de Salta se resolvió tomar esta decisión que apunta a agilizar los pasos de reconstrucción de este sitio de trabajo de más de 160 puesteros.
Desde el municipio de la Ciudad de Salta se tomó la medida de declarar en Estado de Emergencia Edilicia y de Infraestructura al Mercado San Miguel. La medida fue tomada, teniendo en cuenta que el Concejo Deliberante se encuentra en receso por vacaciones, y la situación de los más de 160 puesteros que perdieron todo, es urgente.
El Mercado sufrió un incendio que destruyó en su totalidad 160 puestos, afectó a otra decena y dejó en situación alarmente el estado edilicio de la construcción que cuenta con sectores que superan los 100 años.
Las obras urgentes
Tras el incendio en el mercado municipal San Miguel expertos del COPAIPA analizaron la situación y marcaron serias falencias en las normas eléctricas, sismo resistentes, y de higiene y seguridad en el lugar. De acuerdo a lo que aportaron corresponde hacer un nuevo proyecto para la parte de instalación eléctrica, debido al cortocircuito que obliga a verificar la sismo resistencia de las estructuras siendo el fuego sumamente dañino y evaluar si sirven o se deben demoler, y en lo inmediato brindar las medidas de seguridad a los puesteros que trabajan en la recuperación del lugar en condiciones inseguras.
Además remarcaron la necesidad de realizar un control de plagas ante la denuncia de algunos vecinos y puesteros sobre la presencia de ratas y cucarachas, algo que corresponde a las normas de higiene para garantizar la salubridad de las personas.
José Luis García, revisor de normas sismo resistentes del COPAIPA dijo que luego de lo que ocurrió en el mercado debe entrar un equipo de profesionales a verificar en qué estado quedaron las estructuras y si es necesario reforzarlas o demolerlas. “El fuego es muy dañino para las estructuras, tanto para las metálicas como las de hormigón”, explicó.
La transformación del Mercado San Miguel debe considerar una reorganización de los puestos, un control efectivo de la cantidad de locales y una mejora en las instalaciones de servicios básicos como electricidad, agua y ventilación. Esto abre la puerta para que las autoridades locales, en colaboración con los puesteros, desarrollen un plan integral que contemple la renovación de la infraestructura, la seguridad y la recuperación de su carácter tradicional como mercado de productos locales.
La historia del Mercado
Fue fundado por don Saturnino San Miguel y Moldes en el año 1865 -de allí su nombre- y sus descendientes lo supieron conservar en la familia hasta 1961, cuando la provincia lo expropió para después transferírselo a la comuna capitalina. De todos modos, en mano privada o estatal, el Mercado San Miguel siempre ocupó esa tradicional manzana salteña limitada por las calles Ituzaingó, La Florida, Urquiza y avenida San Martín.
Desde su fundación hasta 1914, su estructura edilicia creció en forma anárquica y precaria, pero a partir de este año, los hijos de don Saturnino San Miguel resolvieron construir un nuevo edificio. Y como lo querían moderno y acorde a los nuevos tiempos, buscaron un profesional en Buenos Aires. Y así fue que contrataron los servicios de un arquitecto italiano, don Francisco Gianotti, quien hizo el proyectó y ejecutó la obra. El nuevo centro comercial de Gianotti tenía cuatro fachadas iguales -una en cada calle-, las que permanecieron prácticamente intactas hasta su expropiación en 1961.
La expropiación
Los fundamentos para expropiar el Mercado San Miguel fueron la falta de higiene y la mala conservación del edificio que amenazaba derrumbarse. La iniciativa desató una gran polémica, tanto en el ámbito político como entre los puesteros del mercado. La oposición liderada por la Unión Cívica Radical del Pueblo, responsabilizó a la comuna por la falta de higiene aunque admitió que había necesidad de hacer algunos arreglos y refacciones para evitar su colapso. Pero las críticas, algunas bastantes ácidas pues se hablaba de negociados, no amilanaron al gobierno de don Bernardino Biella, quien avanzó resuelta y decididamente. Y así fue que el 24 de julio de 1961 se promulgó la ley de expropiación. Hoy, a sesenta y tres años de aquella ley, aun llama la atención la premura y brevedad del trámite parlamentario. Y pruebas al canto: la comuna a cargo del intendente Rafael Gaudelli, lo clausuró por cuestiones de higiene y seguridad pública, el 4 de julio y en solo veinte días fue sancionada y promulgada la Ley N° 3.619. Eso sí, unánimemente se impuso una sola condición: que en el predio siempre funcione el mercado.

