El súper River, el de los millones gastados en el mercado de pases, el de los refuerzos que movilizaron a los hinchas en los primeros días del año, por ahora sigue sin tener brillo y se sostiene en la descomunal figura de Franco Armani. Su arquero, el único aplaudido y ovacionado durante y después de la noche en el Monumental, es la explicación a por qué ganó este trabajado y sufridísimo partido contra Lanús, que incluso podría haber perdido: incluso cuando Marcelo Gallardo había pedido más “fiereza” y fluidez en ataque, el juego quedó nuevamente en deuda y reducido a acciones individuales o pelotazos. Leer más.
Fuente: https://www.ole.com.ar/

