Corrían casi 25 minutos del primer tiempo cuando Fabricio Bustos estuvo a nada de dejar a River con un jugador menos en la noche mendocina contra Godoy Cruz: se tiró con los dos pies hacia adelante y mucha vehemencia contra Bastián Yáñez, en una jugada en la que fue amonestado, pero tranquilamente podría haber sido expulsado por Pablo Echavarría (Héctor Paletta, en el VAR, no consideró que era para llamarlo). Acaso lo que lo terminó salvando fue que no impactó de lleno con los tapones en la pierna del rival.
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