Para el Feyenoord, la clasificación entre los 24 mejores le dejó un sabor agridulce a su entrenador Brian Priske. En las ocho jornadas de Champions sumó importantes victorias como visitante ante Girona y Benfica, se llevó un 3-3 del Etihad frente al Manchester City y superó a un gigante como el Bayern Múnich por 3-0. Pero el último 1-6 en Francia frente al Lille fue un llamado de atención antes de cruzarse con el Milan, rival al que no enfrenta desde la temporada 1969/1970.
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