Barcelona había dejado la vara alta con una Noche Amarilla increíble y un banderazo espectacular, pero el lado azul de la ciudad estuvo a la altura. Poco se pudo ver en la salida del equipo al campo de juego, dado que una nube de humo blanquiazul se formó opacando la noche guayaquileña, con la que los fanáticos eléctricos le dieron la bienvenida al equipo de Jorge Célico.
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