En un contexto en el que al equipo le faltan cambio de ritmo e ideas en ataque, el Pity asoma como una interesante solución después de un cierre de 2024 más que auspicioso: en diez partidos post lesión, sumó cuatro asistencias y marcó un gol en sólo 252 minutos, suficientes para mostrar un nivel superior a muchos de sus compañeros a pesar de la extensa inactividad (321 días) tras una nueva fractura de ligamentos cruzados.
Condiciones le sobran para marcar la diferencia, siendo el físico el principal motivo que le impide consolidarse. En 2024, la dura lesión en Estados Unidos fue un golpe al mentón de un jugador que se ilusionaba con pelear por su tercera Libertadores en el club.
Con la resiliencia que lo caracteriza y la inyección anímica que significó la llegada de Marcelo Gallardo, GM cerró el último semestre jugando, renovó su contrato hasta diciembre de 2027 y viajó a San Martín de los Andrés como uno de los referentes del nuevo plantel, pero una molestia muscular sobre el cierre de los trabajos de pretemporada lo volvió a relegar.
Aunque continúa trabajando de forma diferenciada, poniéndose a punto para igualar el nivel físico de sus compañeros tras bajar cargas en la Patagonia, no llegará al choque de este domingo ante San Lorenzo. Sin chances de enfrentar a un rival especial por su paso por Huracán, la buena noticia es que la evolución del #18 es constante y forma parte con normalidad de los reducidos con pelota, tal como se lo puede ver en una de las imágenes más recientes que publicó River.
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