En su declaración, Luperi, esposo de la médica anestesióloga Zamora, relató que ella, quien trabaja en el hospital desde hace 14 años, le comentó sobre “muertes sin explicación” y que “obviamente, lo tomamos como una noticia triste, con preocupación, pero a medida que se fueron acumulando los hechos, lo charlamos cada vez con más preocupación”.
Además, detalló que tomó la decisión de actuar junto a su esposa tras un período en el que recibieron información de manera fragmentada. “Quizás transcurrieron cuatro, seis u ocho semanas. Ella iba recibiendo información a destiempo. Recuerdo que un día, al volver del hospital, comentó que había más bebés muertos o con lesiones y que no se sabía la causa de eso. Entonces, tomamos la decisión en conjunto de que esta información tenía que ponerse a disposición de la Justicia para que tomara conocimiento. Eran hechos graves que involucraban vidas de recién nacidos”, explicó.
También señaló que, proteger a su esposa y colaborar en el esclarecimiento de los hechos, “yo hice la denuncia para tratar de resguardarla, pero desconocía si había una investigación” y que, por eso, “decidimos presentar la información para que la Justicia verifique si los comentarios eran ciertos”.
Y, al finalizar su declaración, sostuvo: “Lo que nosotros sabíamos en concreto es que había muertes, que la situación era grave y que las respuestas no iban a estar ahí. Creímos que la Justicia era el único lugar donde teníamos que asistir”.

