Tras operarse por laparoscopia, parecía que todo estaba bien, pero en casa notó algo raro. “Me saco una especie de curitas que tenía y literalmente se me empezó a salir carne de ahí. ‘¡Una tripa!’, dije yo”, contó. Intentó llamar a su médico, pero no le atendió. Entonces, decidió resolverlo por su cuenta. “Me había comprado una tijera nueva, muy linda, y dije: ‘¿Qué hago?’”. Contra todo sentido común, cortó lo que salía de la herida.
“Cuando lo corté, dije: ‘La cagué. No era para cortar’”, recordó. Finalmente, logró contactar a su médico, quien le dijo: “¡Vení ya! Te van a estar esperando”. Al llegar, le explicaron que lo que había cortado era el epiplón, una membrana que recubre los órganos, y que no había puesto en riesgo su vida. Entre risas, José aseguró que fue una experiencia digna de una película. “Era Kill Bill. Cuando lo corté y vi cómo sangraba, parecía ficción”.
Aunque ahora lo cuenta con humor, admitió que el diagnóstico lo hizo reflexionar. “Cuando te dicen ‘tenés un cáncer, está encapsulado y hay que operar’, te das cuenta de que no existís, que sin vos todo sigue igual”, expresó. Sin embargo, aclaró que nunca pensó en que podía morir, aunque sintió que la vida le estaba dando una señal para frenar.
LA CONFESION DE JOSÉ CHATRUC TRAS SU PROBLEMA DE SALUD
José recordó que un amigo suyo había pasado por lo mismo un mes antes, lo que le sirvió para estar más preparado. “Yo sabía que tenía que operarme rápido y lo hice. Pero sí, te replanteás todo. Pensaba tomarme un descanso en diciembre, pero no llegué”, comentó.
Hoy, ya recuperado, José comparte su historia con humor y sinceridad. “La verdad, fue un momento complicado, pero lo superé. Y sí, soy medio loco, pero acá estoy”, cerró. Su experiencia dejó en claro la importancia de cuidar la salud y escuchar al cuerpo.
Fuente: https://www.paparazzi.com.ar/

