Rescatistas y voluntarios han recuperado al menos 78 cuerpos y rescatado a más de 160 sobrevivientes de una mina de oro abandonada cerca de Stilfontein, al suroeste de Johannesburgo (Sudáfrica), tras un prolongado enfrentamiento con las autoridades. Los mineros llevaban más de dos meses atrapados en condiciones extremas mientras las autoridades esperaban a que se entregaran, acusándolos de practicar la minería ilegal.
Las organizaciones locales calculan que el número de fallecidos podría superar los 100, ya que varios cuerpos fueron recuperados por la comunidad antes de que se iniciara el operativo formal. Se estima que cientos de personas continúan atrapadas en la mina y se espera que el número de víctimas mortales aumente.
El rescate, que comenzó esta semana tras una orden judicial, avanza lentamente debido a la profundidad de la mina, de aproximadamente 2,5 kilómetros, y a las limitaciones del equipo utilizado. Según una organización comunitaria, cuando comenzó el operativo, más de 500 mineros seguían bajo tierra.
Denuncias contra las tácticas de las autoridades
La gestión del gobierno ha sido duramente criticada por su decisión inicial de intentar forzar la salida de los mineros bloqueando el suministro de alimentos y materiales esenciales. Grupos civiles denuncian que las autoridades desmantelaron los sistemas de cuerdas y poleas utilizados por los mineros para acceder a la mina y enviar suministros. Afirman que esta medida condenó a muchos a morir de hambre o deshidratación.
La operación de rescate fue iniciada tras una orden del tribunal, emitida en respuesta a la solicitud de un familiar de uno de los mineros atrapados. Una compañía especializada en rescates mineros ha estado utilizando una pequeña jaula para sacar a los sobrevivientes y a las víctimas, aunque no ha ingresado personal técnico debido a los riesgos asociados. Voluntarios de la comunidad han asumido la tarea de descender y asistir a los atrapados.
Mineros que sobrevivieron son procesados por la policía después de ser rescatados en el pozo de la mina (REUTERS/Ihsaan Haffejee)
Las autoridades sudafricanas han afirmado que los mineros siempre tuvieron la posibilidad de salir a través de otro pozo en la mina de oro Buffelsfontein, una de las más profundas del país rico en minerales.
Sin embargo, activistas señalaron que salir por ese pozo implicaría un peligroso recorrido subterráneo que podría tomar días para algunos, además de que muchos se debilitaron o enfermaron tras pasar meses bajo tierra con poca comida y agua. La policía, por su parte, sostiene que algunos mineros se negaron a salir.
Condiciones extremas bajo tierra
Las condiciones inhumanas en la mina fueron expuestas en videos difundidos por un grupo que representa a los mineros. En las grabaciones, aparecen lo que parecen ser decenas de cadáveres alineados en una caverna oscura y envueltos en plástico.
Los videos también muestran a mineros sin camisa y desnutridos, mientras el minero que graba asegura que están muriendo y suplica a las autoridades que les envíen comida y los rescaten.
Según el grupo, los videos fueron encontrados en un teléfono móvil sacado de la mina por uno de los mineros, acompañado de una nota que instaba a las personas a ver las grabaciones urgentemente.
Policías escoltan a mineros ilegales después de ser rescatados (AP Foto/Themba Hadebe)
Enfrentamientos entre mineros y autoridades
Las autoridades sudafricanas han adoptado una postura firme contra los mineros ilegales, conocidos como “zama zamas”, un término zulú que significa “luchadores” o “hustlers”. La minería ilegal es un problema persistente en Sudáfrica, especialmente en minas abandonadas que dejaron de ser rentables.
Estas condiciones han llevado a grupos de mineros informales a ingresar en busca de depósitos residuales. Se estima que en el país existen alrededor de 6.000 minas abandonadas.
Según el gobierno, los zama zamas forman parte de redes delictivas armadas y suelen incluir inmigrantes que ingresaron al país de manera ilegal desde naciones vecinas como Mozambique, Zimbabue y Lesoto.
Los zama zamas forman parte de redes delictivas armadas y suelen incluir inmigrantes que ingresaron al país de manera ilegal desde naciones vecinas como Mozambique, Zimbabue y Lesoto (REUTERS/Ihsaan Haffejee)
El gobierno asegura que estas actividades cuestan a Sudáfrica más de 1.000 millones de dólares al año en pérdidas de oro.
En la zona de Stilfontein, las autoridades han arrestado a más de 1.500 personas en el último año por minería ilegal, la mayoría de ellas provenientes de países vecinos.
Próximos pasos
El rescate podría tardar al menos 10 días más porque solo es posible evacuar a unas pocas personas a la vez.
Mientras tanto, los sobrevivientes enfrentan posibles cargos por minería ilegal y allanamiento. La policía informó que ha arrestado a todos los que han salido a la superficie, confiscando oro, explosivos, armas de fuego y más de 2 millones de dólares en efectivo.
Las autoridades continuan argumentado que los mineros pudieron haber salido si así lo hubieran deseado, y la policía afirma que más de 1.000 lo hicieron antes de que comenzara la operación de rescate. Sin embargo, muchos no salieron por temor a ser arrestados.
Los familiares de las víctimas y los sobrevivientes continúan exigiendo respuestas sobre el manejo de la crisis, mientras grupos de derechos humanos califican las tácticas del gobierno como una contribución a lo que describen como una “masacre”.
(Con información de AP)
Fuente: https://www.infobae.com/america/

