La casa de Gran Hermano (Telefe) se encuentra en cambio constante, las peleas entre los jugadores, la falta de comida y la tensión por el encierro hacen de la convivencia una batalla diaria. En la noche del jueves, luego de la gala de nominación del día anterior, el teléfono rojo volvió a ser el protagonista y le otorgó a Santiago, conocido dentro del reality con el apodo de Tato, la posibilidad de elegir entre dos beneficios.
Mientras todos los jugadores se encontraban en el living de la casa, a la espera del ingreso de Santiago del Moro en la gran pantalla, el teléfono que está enfrente del SUM comenzó a sonar. A máxima velocidad, Tato logró llegar primero, descolgó el tubo y la voz de Gran Hermano comenzó a sonar en los parlantes: “Santiago te va a comentar cuál es tu beneficio por haber atendido”.
Con una sonrisa en los labios, el joven deshizo sus pasos, volvió al sillón de la casa donde el conductor le presentó dos opciones: una cena para ocho personas en el SUM de la casa o bien tener la posibilidad de fulminar a dos personas y subirlas a la placa de nominados de cara a una nueva gala de eliminación.
En la gran pantalla de televisión que hay en la casa mostraron las imágenes de la comida que estaba preparada, lo que generó los gritos y aplausos de los jugadores. Sin embargo, la decisión de Tato estuvo clara desde un primer momento: fulminar a dos compañeros. “Voy a tomar la decisión de mandar a alguien a placa, pero quiero pensar un poquito a quién”, fue todo lo que dijo, generando el disgusto del resto.
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