“Recibir esta beca para estudiar en UCASAL me cambió la vida porque me permite acceder a la capacitación y especialización en la temática que me gusta y que antes de la beca no tenía la posibilidad de acceder”, comentó Milagros.
Su historia comenzó en tiempos de pandemia, cuando empezó a trabajar en Bodega Puna, a pocos kilómetros de su pueblo, y desde entonces fue creciendo dentro de la empresa. Milagros arrancó como moza en el restaurante, pero a medida que la situación sanitaria mejoraba, pasó a desempeñarse en áreas administrativas. Esta experiencia le abrió las puertas a un nuevo proyecto que combina la producción de vinos de altura con la elaboración de quesos de cabra, un producto importante en la región de los Valles Calchaquíes y La Poma.
“Esto me llevó a estar estudiando la Diplomatura en Tecnología, Producción y Calidad de quesos para poder especializarme en la temática que me gusta mucho, me apasiona y me parece algo muy productivo para la zona”, agregó la estudiante.
El Fondo de Becas UCASAL, al que Bodega Puna contribuye, fue el punto de partida para que Milagros pueda seguir sus estudios. Así, la estudiante hace un llamado a otras empresas para que se sumen a esta iniciativa: “Al igual que yo pude acceder a esta oportunidad gracias al aporte de Bodega Puna, también hay muchos jóvenes que están esperando este tipo de oportunidades. Invito a otras empresas y emprendimientos a sumarse al Fondo de Becas UCASAL para brindarles a estos jóvenes la oportunidad de crecer tanto personal como profesionalmente, cumplir sus sueños, y vivir la experiencia UCASAL”.
El testimonio de Milagros es uno de los tantos ejemplos del impacto positivo que las empresas pueden generar en la vida de los estudiantes a través del Fondo de Becas UCASAL, permitiendo que más jóvenes accedan a una educación de calidad y puedan contribuir al desarrollo de sus comunidades.
¡Conocé su historia!
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