Mientras la ONG Padres TEA, que representa a familias con integrantes que padecen Trastornos del Espectro Autista (TEA) y proteccionistas de animales luchan incansablemente para que se controle la venta de pirotecnia en Salta, miles de salteños hicieron caso omiso y tiraron cohetes durante la Navidad: el saldo fue al menos cuatro niños trasladados al Hospital Materno Infantil con quemaduras.
Según pudo saber El Tribuno, tres de los pacientes arribaron con quemaduras en sus ojos y el otro perjudicado en una de sus manos y ojo. Afortunadamente en todos los casos fueron leves “de manejo ambulatorio”.
Lectores de El Tribuno, a través de las redes sociales de este medio, pidieron que se controlen con mayor rigurosidad a los comercios que venden pirotecnia ya que al menos en la capital provincial existe la ordenanza municipal N° 15.546 que prohíbe la venta, tenencia y uso de pirotecnia sonora.
El otro saldo, aunque más silencioso, fue cientos de animales que se perdieron o resultaron lastimados a causa de los estruendos generados por la pirotecnia sonora.

