Al tratarse de un año olímpico (en julio-agosto se disputaron los Juegos en París), una suposición era que el premio fuera para José Augusto Torres, más conocido como el Maligno. De hecho, el rider cordobés le entregó al país la única presea dorada en la capital francesa. Incluso, en estos días se encuentra en Abu Dhabi disputando la Copa del Mundo de la categoría y ya está en semifinales pese a haber sufrido un fuerte golpe (pasó el corte con lo justo en el puesto 23, dado que 24 avanzaban a la siguiente instancia). Sin embargo, hubo dos eventos que sobrepasaron todo: la consagración en la Copa América de los Estados Unidos, que significó el bicampeonato de la Scaloneta, y la aparición de Colapinto en la F1.
Un año soñado para el Dibu Martínez
El Dibu, quien compitió en la terna con Lautaro Martínez y Maravilla Martínez, vivió otro año consagratorio que lo mantuvo en la cima de la élite. Figura y líder del Aston Villa, llevó a su equipo a regresar a la Champions League después de 41 años y se la bancó cada vez que jugó ante los pesos pesados de la Premier League.
Otra vez, Dibu Martínez en lo más alto…
Ni hablar de su trabajo con la celeste blanca. Apenas recibió seis goles en 13 partidos y en nueve de ellos puso un muro en su arco. Además, fue fundamental en más de una oportunidad, aunque nuevamente su punto más alto se dio en una serie por penales. Recordando las tandas durante Qatar 2022, se hizo gigante bajo palos ante Ecuador y le entregó el pase a las semifinales de la Copa América al combinado nacional.
Y el reconocimiento del mundo del fútbol fue unánime. Salvo un puñado de críticas malintencionadas de algunos sectores amarillistas, cuyo juzgamiento se basa más por los excéntricos movimientos dentro del campo, el ambiente lo considera el mejor. Por algo ganó los premios The Best y Lev Yashin por segundo año al hilo…
Colapinto, Olimpia de Plata en automovilismo Foto: Leonardo Zavattaro/CPD
El factor Colapinto: el pibe que irrumpió con toda en la Fórmula 1
Por decantación, el Oro cayó sobre sus guantes. Ahora bien, durante los últimos meses del calendario 2024 hubo un atleta que pasó con la fuerza de un huracán. Colapinto irrumpió en la Fórmula 1 y movió los cimientos de la categoría reina del mundo motor. Con su carisma, sencillez y habilidad, cautivó en el cinta asfáltica pero también cuando se bajaba del FW46 de Williams y charlaba con los medios.
Era un imán que atrapaba a todo lo que tenía cerca. Los números, además, lo demuestran: aumento considerable en el rating de TV, un boom en la venta de merchandising no oficial, llegada de sponsors y conversación sobre su entidad en redes sociales.
Franco Colapinto, un imán en la F1. foto Williams Racing
Asimismo, al momento de la verdad respondía. Y vaya manera: en las primeras cinco carreras, mejoró su posición de largada, puntuó dos veces y hasta pasó a Q3, todo con uno de los peores autos de la parrilla.
Por todo eso, otra vez se repartió el oro.
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