La noche arrancó 21.10, puntual, con Dejame bailar y Nada para ver, dos canciones de su primer álbum Sólo de noche (1999). Al unísono, el público cantaba y agitaba entre banderas rockeras. El primer quinteto de temas se completó con A las nueve, de El calor de pleno invierno (2012); Cero a la izquierda, de Por lo menos hoy (2010); y Me cuesta creer, de Ese fuerte viento que sopla (2002).
El show no dio respiro, continuó al ritmo de los clásicos como Ángel con campera, de Por lo menos hoy (2010); Verte reír, de Aunque cueste ver el sol (2004); y Más mejor, de Ese fuerte viento que sopla (2002).
NTVG festejó sus 30 años en el Arena de Villa Crespo | Foto: Agustín Dusserre.
El primer invitado de la noche fue Gonzalo Brancciari, sobrino de Emi, que subió para cantar Josefina, canción dedicada a la abuela de ambos. Pero a modo de chiste, ni bien subió Gonza, comenzó a sonar Cosa linda, dedicada al joven uruguayo, que hoy vive en Buenos Aires, según contó su tío (no le dejó pasar una).
En la noche del sábado, que Emi definió como “la mejor de todas” por ser el cierre del festejo en Buenos Aires, no faltaron pogos, abrazos en canciones emotivas y hasta un pedido de matrimonio en el medio del campo del Arena.
Así como estuvo presente Gonza Brancciari, también se sumaron al festejo Francisco y Nahuel de Cruzando el Charco, que interpretaron La Rama, de Luz (2021), último álbum de estudio de NTVG. Emma Horvilleur, por su parte, hizo una sublime versión de Chau e hizo bailar a todo el estadio, incluido Emi Brancciari; y Julián Kartun de El Kuelgue participó de Tan Lejos.
Emmanuel Horvilleur y Emiliano Brancciari bailando en el Arena de Villa Crespo | Foto: Agustín Dusserre.
La noche comenzaba a terminarse después de que la banda repasara sus éxitos como Memorias del olvido, Ese maldito momento, Clara y Al Vacío. Pero hacia el final, después de tocar Como un cuento, canción de Divididos que grabaron en el Portal Session; hicieron Un Ángel Para Tu Soledad de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, cover que solían interpretar en sus inicios rioplatenses.
Con Fuera de control, el público explotó, saltó y se quitó toda esa euforia contenida. Era el principio fin, NTVG terminaba su cumpleaños, que tuvo la dicha de poder festejarlo durante cuatro días. Pero volvieron para un popurrí a pedido del público entre los que sonaron Yrigoyen, El oficial, Me ilumina hoy y Mirarte a los ojos. El cierre definitivo estuvo a cargo de El error y No era cierto, porque sí, NTVG no está solo, sigue teniendo a su público con quien “quedarse a festejar”.

