
Después del 1-2 de Guido Carrillo, Marcelo Gallardo lo mandó a la cancha para oxigenar el medio y ganar en posesión, pero no pudo hacer pie en ningún momento y fue protagonista de ese insólito regalo que generó una contra que le pudo costar carísimo a River y que provocó un claro gesto de desaprobación del Muñeco. Impreciso y errático, es una versión completamente diferente a la de aquel mediocampista determinante en la primera era de MG.
Además, lo que llama la atención es que el Cerebro tampoco muestra la inteligencia y la lucidez que lo llevó a ganarse justamente ese apodo, como también quedó en evidencia en el tiempo de descuento: pidió la pelota en un tiro libre en 3/4 de cancha, la controló mal, no pudo aguantarla y rápidamente le devolvió la posesión a Estudiantes en un momento crucial.
Con seis posesiones perdidas, ningún duelo ganado y apenas 16 toques en media hora de partido, Fernández sumó otra mala Nacho en La Plata.
La jugada que no le gustó nada a Gallardo
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