La previa de cada final o partido importante, un poco más que cualquier otro choque fuera de Buenos Aires, siempre representó para Boca algo así como la generación de un mundo aparte. Uno en el cual los hinchas con mejores posibilidades se ubican en torno a la intimidad del plantel ya sea alojándose dentro del mismo como merodeando el lobby o dándose una vuelta por los alrededores. Sin embargo, entre las cuestiones que parecen haber cambiado con la llegada de Fernando Gago está la de intentar exponer menos a los protagonistas, y por eso la estadía en Córdoba para la semifinal de la Copa Argentina tuvo características distintas de lo conocido.
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