La Ciudad arrastra una crisis carcelaria desde hace varios meses. La última fuga de este año ocurrió una madrugada de agosto, en el anexo de la Alcaidía 4. Antes, entre marzo y abril, en apenas dos semanas, se sucedieron cuatro episodios similares.
“Los presos se escapan de las comisarías porque no son un lugar preparado para que haya gente presa. Las comisarías no tienen ese objetivo”, dijo entonces el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

