Un pequeño acto que salva vidas. Eso es donar sangre.
Las estadísticas dicen que un solo donante puede salvar hasta cuatro vidas. Y otra cifra clave es que 9 de cada 10 personas necesitarán una transfusión sanguínea para ellas o para algún ser querido en algún momento de su vida. Por todo esto, es sumamente importante contar con una red constante de donantes voluntarios y habituales, quienes, al donar regularmente, aseguran un suministro de sangre seguro y disponible para emergencias.
Desde hace años, tanto el Ministerio de Salud de Argentina y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsan un cambio de paradigma en la donación de sangre, promoviendo el modelo de donación 100% voluntaria.
La idea es clara: en lugar de que los pacientes dependan de donaciones de emergencia de familiares o amigos, la sangre debería estar siempre disponible para quien la necesite.
Para ser donante se requiere gozar de buen estado de salud, tener entre 18 y 40 años y pesar más de 50 kilos (Getty Images)
“La sangre es un derecho y una necesidad: sin sangre no hay vida, no se puede fabricar”, afirma a Infobae la doctora Miriam María Méndez, jefa del Banco de Sangre del Hospital Alemán de Buenos Aires y remarca que bajo el modelo de voluntariado, el objetivo es garantizar la autosuficiencia, la seguridad y la calidad del suministro sanguíneo en el país.
La especialista señala que la experiencia en países que han logrado transitar hacia un sistema de donación de sangre 100% voluntaria, demuestra que este modelo no solo es más seguro, sino que asegura un suministro constante y previsible de sangre. En estos sistemas, el donante voluntario está mejor informado y es consciente de las implicaciones sanitarias de la donación, lo que reduce el riesgo de transmisión de infecciones y mejora la calidad de las transfusiones.
La necesidad de transfusiones de sangre es constante en diversos contextos médicos. Entre las internaciones que requieren más sangre aparecen las cirugías cardiovasculares, los tratamientos oncohematológicos, los partos complicados y los cuidados a recién nacidos. Además, en casos de urgencia, como los accidentes de tránsito graves, las transfusiones son indispensables para salvar vidas en momentos críticos.
La Ley 25.936 impulsa la enseñanza de la importancia de la donación en la educación (Europa Press)
La donación de sangre voluntaria y habitual es un acto solidario que permite asegurar ese stock seguro y constante para las personas que la necesitan. “No esperemos a donar cuando alguien lo necesita. La necesidad es diaria”, remarca la doctora Méndez.
Méndez señala que para avanzar en la adopción de la donación voluntaria como norma, es fundamental trabajar desde la educación y crear conciencia colectiva. Desde 2004, la Ley 25.936 establece que la donación de sangre debe incluirse en los programas educativos del país. Esto permite formar desde temprana edad una cultura solidaria y una comprensión de la importancia de la donación frecuente.
“La concientización de la comunidad es esencial para poder reemplazar paulatinamente el modelo de reposición por el de voluntario. Con esfuerzo, educación y compromiso podremos cambiarlo”, explica.
La Dirección de Medicina Transfusional del Ministerio de Salud de la Nación estima que si el 3 al 5% de la población sana donara 2 veces al año, se abastecería el total de los requerimientos del país.
Escuelas y hospitales colaboran fomentando una cultura de donación voluntaria de sangre. La capacitación integral forma jóvenes informados, preparados como futuros donantes responsables, aquí una imagen de colegio Campos Verdes en Benito Juárez (gentileza Hospital Alemán)
Apuntar a las estrategias educativas también busca que los jóvenes informen a sus familias y comunidad, promoviendo la difusión de los beneficios y la necesidad de la donación frecuente. Este esfuerzo incluye proyectos comunitarios en las que escuelas, hospitales y comunidades colaboran para fortalecer la base de donantes habituales.
“El rol de la escuela es el de educar. El alumno, por lo general, por una limitación de edad, no dona pero sí informa a su familia y a la comunidad. El alumno se constituye, lenta, pero sólidamente, en un partícipe crítico y en un futuro donante responsable Con un abordaje áulico constructivo, despertando el interés del alumno, años más tarde quizá aflore de su pensamiento el acto de donar sangre como una acción solidaria a realizar”, señaló Silvio Sanso, directivo de la Escuela Campos Verdes, de Benito Juárez, en provincia de Buenos Aires,y docente de la Escuela Agropecuaria de esa comunidad.
A pesar del crecimiento de la donación voluntaria en Argentina, aun lo que predomina son las donaciones de reposición, en las que familiares o amigos donan sangre para un paciente específico. La doctora Méndez explica que “el sistema de donación sanguínea por reposición todavía hoy cubre un porcentaje importante de la demanda transfusional en Argentina y es un modelo que queremos cambiar.”
Los 10 beneficios de la donación voluntaria y habitual
Los donantes informados ayudan a prevenir la transmisión de infecciones (Getty)
El donante voluntario, habitual, con un perfil altruista, es el donante más seguro, porque se encuentra mejor informado y conoce cabalmente el proceso.
Sabe que los estudios que se realizan en la sangre para las transfusiones tiene limitantes, como el período de ventana: lapso de tiempo que cada infección necesita para que las pruebas de laboratorio puedan detectarlas o resultados falsos negativos. Es consciente de las situaciones que pueden implicar mayor riesgo en la transmisión de infecciones y, por tanto, se cuidan en no incurrir en ellas o en su defecto se abstienen de donar.
Dona sangre por convicción, solidaridad, con la certidumbre de ayudar al prójimo, sin presiones u obligación familiar o laboral.
La información y el conocimiento lo empoderan para derribar las barreras que le impiden ver la importancia primordial que representa el donante de sangre para el sistema de salud.
La responsabilidad social adquirida por el donante voluntario contribuye decididamente al bienestar de la comunidad y particularmente del paciente y su entorno familiar para abocarse al tratamiento médico que necesita.
No espera retribución alguna y como toda manifestación solidaria, lo ofrece como pequeño gesto anónimo que da solución a un gran problema.
Acude a donar, en forma habitual y repetitiva, sin esperar el llamado (desde la donación de sangre hasta la utilización de sus componentes pasan por lo menos 24 horas, por lo cual, si la donación se realiza ante una emergencia, ya se está llegando tarde).
Cuida su salud para poder seguir donando.
Sabe que la regularidad de una donación permite disponibilidad de sangre para quien la necesite, en tiempo y forma.
Facilita un relevamiento estadístico de las condiciones hematológicas e infectológicas de la población, garantizando además la prevención de infecciones transmisibles por transfusión.
Las mujeres pueden donar hasta tres veces por año y los hombres hasta cuatro (Freepik)
Dónde se puede donar sangre en Argentina
En la página del Ministerio de Salud existe un mapa donde se indican los lugares de cada localidad, con todos los Bancos de Sangre habilitados, donde se puede realizar la donación.
“Si alguien, por alguna razón, temporaria o permanente, no puede donar, de igual manera puede contribuir satisfactoriamente, transmitiendo la importancia de la donación voluntaria; sin embargo, para lograr esto, también es necesaria la educación”, concluyó Méndez.
¿Quiénes pueden donar sangre?
El proceso de donación está al alcance de muchos. Según la normativa, pueden donar:
Las personas sanas de entre 16 y 65 años (los menores de 18 requieren la autorización de un tutor), siempre que cumplan con ciertos requisitos básicos:
Se debe tener un peso mayor a 50 kilos y haber ingerido alimentos antes de la donación.
Las personas que tengan alguna enfermedad o estén tomando medicamentos deben consultar previamente, ya sea en la página del Ministerio de Salud o en cualquier banco de sangre, para confirmar que no haya impedimentos específicos.

