Maxi Meza, el refuerzo que menos jugó y rindió. Foto: Prensa River
El 8 llegó con poco rodaje a la serie ante Mineiro, fue titular en los dos partidos y no logró aportar lo que el Muñeco espera de él. Y el 3-1 a Banfield, que fue una oportunidad para varios futbolistas para empezar a levantar sus prestaciones, no terminó por darle un envión a Meza, que encima se llevó los tapones rivales marcados en el pecho y una amarilla ante el Taladro.
Claro que el mediocampista de 31 años que lleva un gol (a ATU) y una asistencia (a Simón en el juego de vuelta de octavos de Libertadores contra Talleres, tal vez su mejor partido con la Banda) tiene el crédito abierto: necesitará una pretemporada, estabilizarse físicamente y también encontrar un puesto en el campo. Su polifuncionalidad (MG lo utilizó como interno por los dos costados, como una especie de enlace y también como extremo o segunda punta) por ahora le jugó en contra en términos de adaptación. A emparejar las patas de la Meza, Maxi…
Fuente: https://www.ole.com.ar/

