Cerutti puso en ventaja a San Lorenzo con un fierrazo digno del premio Puskas. De esos que se ven en Europa, que inflan el lateral de la red y generan un pico de exaltación cuando se observan en vivo y en directo. Impactó el remate de Ezequiel Osvaldo, nacido de un tiro libre que Iker Muniain jugó corto hacia la derecha para que el delantero juninense de 32 años hiciera el resto.
Lo curioso del caso es que el último grito de Cerutti también había sido por un tiro de media distancia. No desde exactamente 37 metros como ocurrió en el Madre de Ciudades, aunque sí desde el perímetro del área. En aquella tardecita de octubre, el Pocho había encarado por la derecha y soltado un tiro cruzado al ras del césped que fue tan bien esquinado que dejó sin reacción a Lucas Chaves, entonces arquero de Huracán.
Fuente: https://www.ole.com.ar/

