Cuando todo pintaba para que el duelo de vuelta se iba a jugar en el Campeón del Siglo y sin público visitante, la seguridad uruguaya, a través del Ministerio de Interior, y con la venia de Conmebol, resolvió que el Carbonero pierda su localía y, en una sede más espaciosa como el Centenario, hay torcedores del Fogao (son cerca de 1.600 y muchos de ellos ya estaban en Montevideo).
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