Entre fines de los 70 y principios de los 80, en esta casa vivieron todos los Maradona: Don Diego y Doña Tota con sus siete hijos. Luego la vendieron para comprar la famosa casona de Devoto. Para la familia Pérez, que fue la que consiguió recuperar la casa para abrirla al público, la historia con el Diez data de aquellos tiempos, ya que Alberto Pérez era el Secretario General de Argentinos que acompañó a Diego en la firma de aquel contrato en 1977 y más de tres décadas después fue quien recompró la casa a cambio de unos 100 mil dólares y una deuda por un valor similar. “Durante muchos años él estuvo detrás de la casa porque quería recuperarla para que no se pierda, este lugar tiene un valor histórico tremendo. Una vez que la compró en 2008 se hizo un trabajo de restauración y puesta en valor que estuvo a cargo de mi madre, quien a través de fotos y videos de la época estuvo en cada detalle”, cuenta César, su hijo.
La cocina de la casa de Lascano.
Ironías del destino, hubo dos familias que tuvieron la casa después de los Maradona y la última de ellas se la alquiló a una fábrica de carteras en la que sus empleados eran en su mayoría brasileños. Ojo, al margen de cualquier chicana futbolera, hoy en día hay visitantes de todas partes del mundo y también se han hecho presentes personajes emblemáticos: “Acá vino Goycochea, embajadores de distintos países, napolitanos a montones y hasta estuvo Stoichkov, que se sentó y se puso a contar anécdotas de cuando jugaban juntos en Barcelona… Imaginate, una leyenda que yo lo juntaba en las figuritas y de repente lo tenía sentado al lado”.
Diego en su habitación de la casa de La Paternal.
El recorrido por la casa, que puede visitarse de martes a sábados desde el año 2015, arranca en un amplio living, sigue en un patio interno y termina en el santuario y la terraza, todo ambientado con artefactos y muebles de aquella época, incluso algunos que pertenecieron a los Maradona. También hay incontable cantidad de fotos de la familia en esa casa y hasta el título de propiedad, aquel primer contrato con el Bicho y un boletín de cuando el pequeño Diego era estudiante de colegio.
Los discos de vinilo en la habitación de Diego que dieron lugar a una foto histórica. (Foto: Nico La Rocca).
Y claro, por supuesto que también hay muchísima emoción. “Tenemos más de 500 camisetas que la gente viene y las deja, hay personas a las que le cuesta terminar le recorrido y otros que se abrazan a la escultura que tenemos en la entrada”, cierra César, simplemente describiendo los gestos de amor al Diego, que siguen vigentes pese a su paso a la eternidad en 2020 porque Diego no se fue, vive en cada futbolero que lo lleva en su corazón…
El santuario en la casa de Maradona en La Paternal. (Foto: Nico La Rocca).
Producción de video: Nicolás La Rocca.
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