Porque si la última escena hasta acá del número 8 en el Templo había sido entre silbidos (cuando fue reemplazado en el superclásico), su ingreso promediando la segunda etapa ante el Malevo demostró que ni el respaldo del nuevo DT ni sus correctos ingresos ante Tigre y Gimnasia fueron suficientes para que la gente vuelva -al menos- a respetarlo.
Esos silbidos en el momento de su ingreso, y la reprobación cada vez que tocó la pelota en el tramo anterior al gol del empate xeneize (en una jugada que comenzó él mismo), cambiaron cuando el local ya iba definitivamente por la victoria, en un clima marcadamente más optimista.
El protagonismo más fuerte le llegó, sin embargo, cuando cruzó a Antony Alonso en su patriada solo rumbo al arco de Brey ya en tiempo de descuento. Pol alcanzó a derribar al jugador rival con un patadón que evitó lo que podría haber terminado en derrota. Pese a todo lo que gira alrededor de su ida al fútbol brasileño y aledaños, esta vez se retiró de la Bombonera entre aplausos que le reconocieron el coraje en esa acción final. Y él, aprovechando la ocasión, se metió en el túnel pidiendo perdón.
Mirá también En el regreso de Fernando Gago a la Bombonera, Boca empató de manera increíble con Riestra
Mirá también La bandera gigante de bienvenida para Gago en la Bombonera
Mirá también Pedido de reacción y algunos silbidos en la salida de Boca rumbo al vestuario
Fuente: https://www.ole.com.ar/

