En los cinco años y medio que estuvo en Núñez, le tocó ser habitual suplente de Franco Armani, lo que es sinónimo a tener pocas chances de ponerse los guantes ante una asistencia prácticamente perfecta del Pulpo. En total, atajó en 18 partidos oficiales, una cifra a priori menor que para Bologna significa muchísimo por todo lo que consiguió en esos 1.579 minutos en cancha (en un partido ingresó por expulsión de Lux y ante Liga de Quito, en la Libertadores 2020, fue expulsado a los 71′).
Valor fundamental en el vestuario por su aporte al grupo desde su experiencia y, sobre todo, la calidad humana que todos destacan al hablar de él en el Monumental, voló y voló para sólo recibir 18 goles y mantener el arco en cero en 10 oportunidades. Pero esa estadística importante para cualquier #1 termina siendo menor si se considera que levantó 10 títulos en River, lo que al agarrar la calculadora y hacer una simple cuenta da como resultado una vuelta olímpica cada casi dos encuentros disputados.
En un puesto que, según los propios protagonistas, es ingrato, el Beto disfrutó al máximo cada oportunidad y supo ganarse el reconocimiento de los hinchas por sus sobrias actuaciones y grandes atajadas. Tendencia en redes cuando Armani se iba con la Selección Argentina, el arquero de la calza negra por debajo del pantalón supo ser el protagonista de simpáticos comentarios como “Bologna es más que Neuer”.
Con apenas tres partidos jugados en el Monumental (llegó a tener una racha de tres años, nueve meses y ocho días sin participación en el Liberti) e invicto cada vez que reemplazó al Chili de Casilda por el torneo local (ganó siete y empató cuatro), charló con Gallardo y decidió volver a Banfield a fines de 2021 tras completar un vínculo en el que acordó cobrar una parte de su salario por productividad, otra muestra de su humildad.
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