La denuncia fue presentada por Angélica Ponce, una exdirigente intercultural cercana a Morales, quien viajó en varias ocasiones a Argentina junto a otros dirigentes para visitarlo. Según el medio boliviano, Ponce afirmó que en la casa donde Morales se refugiaba, las menores parecían actuar como jefas de gabinete e incluso como sirvientas, y aseguró que esta situación era conocida por quienes frecuentaban el lugar.
“Nadie puede callar más, Dios nos va a ver,” habría declarado Ponce, recordando cómo Morales comentaba abiertamente que todos los que querían tener obras le regalaban una niña.
Ponce enfatizó que “la justicia boliviana debe demostrar su compromiso con las víctimas” y reveló que fue testigo de que Morales compartía la residencia con tres menores de edad.
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