Marcelo Gallardo no es un entrenador. No únicamente, por lo menos. El Muñeco es un fenómeno y lo comprueba el reseteo carismático que produjo su regreso a River. A Gallardo le creen. Lo hacen los jugadores, como lo elogió Gabriel Milito, y también los directivos. Pero esencialmente la que confía en él es la gente: la adhesión es tal que la oficina de Socios del club registró 18 mil nuevas altas desde que el Muñeco asumió. Leer más.
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