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Todavía es muy reciente. Apenas pasaron 56 días del golazo del Toro que nos dio la segunda Copa América al hilo. Tanto la victoria para Argentina, como la derrota para Colombia, sigue fresca. Y a pesar de que en las calles de Colombia se respira un aire a revancha, el entrenador resaltó que “cada partido es una historia distinta. Son circunstancias y momentos distintos y lo tomamos como un nuevo desafío. No es una revancha”.
A diferencia de la final, la Selección Argentina no contará con su as de espada, con el único jugador del plantel que es capaz de ganar el partido en una jugada. “Que no esté Messi es una tranquilidad. No es que sea mejor jugar sin él, pero sí que cuando está en cancha es muy difícil predecir cómo marcarlo porque apenas le das dos metros te define el partido. Nadie lo quiere tener en contra”, reconoció, entre risas, el entrenador cafetero.
Y a comparación de la Argentina, Colombia tiene la tranquilidad de contar con un James Rodríguez que llegaba un tanto tocado desde lo físico. Haciendo uso del sentido del humor, Lorenzo lo anunció mencionando “que si hay alguien que está dudando y quiere comprar la entrada, que lo haga porque James juega”.
EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
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