Con estos aumentos, los usuarios de altos ingresos (N1), así como las industrias y comercios de todo el país, comenzarán a pagar el 72% del costo del gas y el 90,5% del costo de la electricidad.
Por su parte, los hogares con ingresos medios (N3) cubrirán el 32% del valor del gas y el 40% del costo de la generación eléctrica.
Los usuarios de bajos ingresos (N2) pagarán el 26% y el 25%, respectivamente. Además, los N3 y N2 que superen un determinado bloque de consumo, abonarán el costo correspondiente a los N1 por el excedente.
Según la Secretaría de Energía, esta medida busca asegurar un suministro de gas sostenible y equitativo, evitar el desabastecimiento y garantizar la viabilidad económica del sector energético.
A pesar de estos incrementos tarifarios, todos los usuarios residenciales, hogares e industrias continuarán recibiendo subsidios, ya que el costo real de producción e importación de gas es de US$4,77 por millón de BTU. En términos de electricidad, el nuevo precio de referencia para los usuarios residenciales de altos ingresos, comercios e industrias aumentará de $58.596 por MWh a $61.526, aunque el costo real sin subsidios asciende a $68.016.

