Por lo pronto, este sábado volverá al Bosque en un presente que, al menos por ahora, no lo encuentra como pieza imprescindible en el 11 de Marcelo Gallardo, lo que alimenta la ilusión de la gente del Lobo de tenerlo en el corto plazo.
En los últimos mercados, preguntar por Nacho es una fija. Aquellas palabras en las que reconoció tener ganas de cerrar el círculo y retirarse en GELP retumban constantemente en el cruce entre la Avenida 60 y la calle 118. Los dirigentes están en contacto permanente, le hacen saber el deseo de sumarlo, pero a la vez no presionan ni lo sofocan, convencidos de que en el momento indicado les va a llegar el ansiado llamado para concretar la vuelta a casa.
“Es un jugador interesante, con trayectoria, querido por el hincha, identificado con el club… Suma bastantes ítems como para poder llegar…”. La frase de Marcelo Méndez hace algunos meses es el reflejo de lo que sienten en el Lobo por un Nacho que será ovacionado en el Juan Carmelo Zerrillo, reconocimiento que supo tener en el Monumental por parte de los mismos hinchas de River que hoy lo miran un tanto de reojo.
Con 1.627 minutos en 27 partidos en el primer semestre del año, de los cuales en 21 fue titular, su nivel transitó en la irregularidad del equipo de Demichelis. Tras el parate, no volvió a jugar desde el arranque -su última vez en el 11 inicial fue vs. Riestra y siendo capitán- y en los primeros dos partidos de la era Gallardo ingresó desde el banco.
Tener al Muñeco otra vez en el banco matiza su rendimiento e invita a pesar que el DT podrá devolverle aquella gran versión que disfrutó en su primera era en Núñez. A sus 34 años y con roce internacional, su experiencia puede ser determinante si River sigue avanzando en la Libertadores, tanto en el césped como para aconsejar a los jóvenes como Echeverri y Mastantuono.
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