Por su parte, la empresa UTE Represas Argentinas, encargada de la construcción, informó que el deshielo y los fuertes vientos han generado una gran crecida del río Santa Cruz, lo que provocó la inundación de la estructura de hormigón y la casa de máquinas. Sin embargo, aseguraron que no se evidencian daños a las estructuras y que se están realizando tareas de bombeo para extraer el agua.
Las obras de la central hidroeléctrica están paralizadas desde diciembre del año pasado, al igual que la construcción de la represa Néstor Kirchner. Por esta razón, el Gobierno nacional está trabajando para destrabar la financiación de las obras con los bancos chinos y, a pesar de que las entidades aceptaron la solicitud, resta que ENARSA reconfigure el contrato de obra junto a los contratistas.
La demora en la financiación ha provocado la pérdida de 2.500 puestos de trabajo, que podrían recuperarse si se concreta una nueva fecha de inicio y finalización de las obras.
Y, según informó Infobae, el Fondo Monetario Internacional (FMI) indicó que ambas partes están trabajando para cerrar detalles ambientales, laborales y de ejecución que permitan conseguir el desembolso antes de que finalice el invierno.

