Tras la salida de Demichelis, el regreso de Gallardo significa mucho más que la ilusión de pelear la Copa Libertadores. Es una inyección anímica para un equipo que venía cabizbajo y sumido en la irregularidad. Es la promesa de que ahora sí hay con qué creer. Por eso las banderas, por eso la pilcha de gala que lucieron los hinchas para darle apertura a otra historia hermosísima.
Del otro lado, antes del primer chico de octavos de final frente a Talleres -este miércoles desde las 21-30 en Córdoba-, un Huracán que llega al Monumental como líder invicto de la LPF y que fue tomado como una prueba de máxima exigencia. Por eso, lejos de preservar piezas pensando en la Copa, Gallardo empezó a meter mano y va con lo mejor que tenía a disposición.
La presencia en el equipo de Germán Pezzella, otro hincha que regresó a su casa con todas las medallas de la Selección colgadas, fue una de las primeras decisiones tácticas del Muñeco, que también apostó por las dos joyitas del club, Echeverri y Mastantuono. Y para suplir al lesionado Borja, la aparición de Adam Bareiro como único punta.
De gala para un día especial 👔🤍❤️🤍 pic.twitter.com/Vdi4HLd1zk — River Plate (@RiverPlate) August 10, 2024
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