Para no pagar el costo político de desprenderse de una figura en plena crisis interna, el máximo directivo del club mexicano se resistió a mandar el visto visto, aunque finalmente llegó el OK esperado y Maxi Meza, de no surgir ningún otro imponderable, viajaría este sábado rumo a Buenos Aires.
Mientras Meza continuó entrenándose forzosamente en tierras aztecas, plantado en no querer jugar más en México y mientras espera el boleto de avión con las valijas listas, Gallardo alterna entre mirar el reloj y el WhatsApp. El Muñeco sabe que el margen para inscribir al volante para los octavos de final de la Libertadores es cada vez más estrecho. Que este viernes a las 19 de la Argentina vence el plazo para realizar los cambios que permite el reglamento.
Por lo pronto, para tranquilidad de MG todo está encaminado, de mínima, para una inscripción provisional. Una que, no obstante, requerirá para ser confirmada que River cuente no sólo con Meza en el país para hacerse los chequeos médicos y firmar su contrato sino que Rayados envíe el CTI (Certificado de Transferencias) para poder inscribirlo, tal como se comprometió Noriega. Caso contrario, no podrá jugar el mata-mata ante los cordobeses.
En Núñez, por lo pronto, nunca consideraron entre las alternativas la ejecución de la cláusula de rescisión de Meza para tenerlo cuanto antes: la postura fue siempre sostenerse en lo acordado. Es decir, el pago de un canon de u$s 2.000.000 a modo de resarcimiento por los cuatro meses de contrato que le quedan por cumplir al correntino.
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