Di María se va de la Selección porque quiere, porque siente que ya dio todo en los 16 años que vistió la camiseta de la Mayor, que la cuenta termina en 20 años cuando en el medio aparece su proceso en Juveniles, con dos títulos que también se metieron en el corazón de la gente: el Mundial Sub 20 de Canadá y los Juegos Olímpicos de Pekin 2008, con esa definición en la final ante Nigeria que después sería una marca registrada a lo largo de su carrera: la vaselina, la picadita, la DiMaría…
Ahi va Fideo. Camina, siente, siente y camina. Sabe que será la última entrada con la camiseta de la Selección, que será la última vez que busque a Jorgelina con la mirada desde el campo de juego, que levante los brazos para saludar a Mía, su hija mayor, esa que luchó tanto para vivir que le enseñó todo, y Pía, su hija más pequeña, la que aun no toma conciencia de que su papá está en el top five de los jugadores de la historia de la Argentina.
En la platea estarán sus padres, los motores de su vida: Miguel, el que recorría el pasillo blanco de la puerta de la casa al galpón con las bolsas de carbón, y Diana, la mamá todo corazón que se cargaba a Angelito en la bici (“La Graciela”) para llevarlo a entrenar a Central. También sus hermanas, sus amigos, los de siempre, esos que tienen un tatuaje que sólo ellos pueden tener…
Di Maria, en su última práctica con la Selección. REUTERS/Agustin Marcarian
Pared rota
Angelito rompió la pared en el 2021 y también rompió el corazón de todos los argentinos. El zurdo sabe bien lo que es que el fútbol sea cruel desde el comienzo y él se lo contó a Olé, cuando relató que en Inferiores un DT le dijo a los 14 años “que no vas a llegar a Primera porque no saltás a cabecear o porque no vas a trabar sos un cagón”. Desde adolescente que lucha con las injusticias. Y en la Mayor vivió la época que, mirándola en el espejo retrovisor fue muy buena pero no se coronó -se llegó a tres finales consecutivas en el 2014, 2015 y 2016- y eso lo llevó a sufrir, a padecer críticas injustas y crueles.
“Antes de tomarme un café al frente de la Torre Eiffel, prefiero irme a la Argentina y que me puteen 45 millones de personas y poder vestir la camiseta de la Selección. Me rompo el ojete para estar”. Esa frase no tiene tantos años: es de noviembre de 2020. Eran tiempos ya de Scaloneta, de un Di María que la rompía en PSG, pero que no estaba en todas las convocatorias. No eran tiempos de unanimidad de opiniones. Pero, Ángel, es tan persistente que volvió a ganarse un lugar. Y desde atrás construyó el final más maravilloso de una carreara: golazo en el Maracaná, y titulo para la Selección después de 28 años, golazo en Wembley, para ganar la Finallisima, golazo en la final del Mundial, para lograr la tercera estrella.
Ahí saldrá Angelito. El pibe del carbón, de la Graciela, el de Perdriel, el hijo, el papá, el enamorado de los corazones. Todos convivirán en uno solo. Con la ilusión de que el último partido en la Selección sea tan perfecto que parezca inverosímil.
La ratificación del adiós
Selección Argentina – Di María le confirmó a Olé que se retira de la selección
Mirá también Scaloni: las bombas de Bielsa y la banca a los jugadores de Uruguay
Mirá también Néstor Lorenzo: “Argentina es una justa finalista, pero queremos hacer historia con Colombia”
Fuente: https://www.ole.com.ar/

