El Gobierno porteño anunció que presentará un anteproyecto para modificar el Código Urbanístico (CUR) ante la Legislatura en los próximos días. Estas modificaciones responden a la normativa establecida en la ley 6099/18, que estipula una revisión del código cada cuatro años.
El Consejo Asesor del Plan Urbano Ambiental presentó la “Propuesta de Actualización del Código Urbanístico”. Este código, aprobado originalmente en diciembre de 2018, ya había sido modificado en diciembre de 2020 y septiembre de 2022. En esta oportunidad, se realizará un ajuste que debe ser evaluado mediante una metodología participativa.
Este proceso involucra a vecinos, instituciones profesionales como la Sociedad Central de Arquitectos, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU), y el Colegio Inmobiliario porteño (CUCICBA). También participan cámaras de desarrolladores como la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) y la Alianza Urbana.
Los criterios que guiarán las modificaciones buscan un ajuste al CUR y estos son liderados por la Secretaría de Desarrollo Urbano, dirigida hoy por Álvaro García Resta.
Los aspectos principales se detallan a continuación:
Equilibrar el desarrollo urbano entre el norte y el sur de la ciudad.
Fomentar la protección patrimonial.
Proteger la identidad de los barrios.
Incorporar incentivos para fomentar la construcción.
Particularmente, se propone fomentar el desarrollo en la zona sur de la ciudad, donde hay grandes terrenos disponibles y menor densidad poblacional, mediante incentivos específicos. En los barrios de baja densidad, se buscará promover el uso residencial unifamiliar y reducir la altura permitida en ciertas zonificaciones, como la Unidad de Sustentabilidad (USAB) 2 (actualmente planta baja + 3 pisos y un retiro).
Además, se plantea que los 4.209 inmuebles actualmente en catálogo preventivo pasarán a ser protegidos bajo ley firme para evitar su descatalogación.
Aunque los lineamientos generales ya fueron presentados, aún no existe un texto definitivo de las modificaciones previstas.
Se espera que el proyecto de ley ingrese a la Legislatura (lo anunciará Jorge Macri) en los próximos días y, según fuentes oficiales, podría ser aprobado y entrar en vigor para fin de este año
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, anticipó que habrá un criterio específico para el sur, que incluye el oeste porteño con barrios como Liniers y Paternal, y otro distinto para el norte. Actualmente en CABA se estiman más de 50.000 viviendas en construcción, de las cuales el 70% están en el corredor norte.
Durante el proceso de debate y aprobación, se aclaró que no se suspenderán los permisos de obra, una medida que en el pasado generó inseguridad jurídica e incertidumbre.
En los borradores se propone que las construcciones más altas en la zona norte de la ciudad se ubiquen en las avenidas principales para crear más espacios desocupados. Hacia el interior de estas áreas, se buscará mantener la altura actual. La política para el norte será de mayores espacios libres con el objetivo de equilibrar el desarrollo.
Para el sur, la intención es que puedan recuperarse y transformarse viejos galpones de corte industrial para que se generen viviendas y locales comerciales hacia la calle.
Opiniones
El Gobierno porteño presentó los lineamientos para ajustar el Código Urbanístico (CUR), cuyo tratamiento cada cuatro años es obligatorio según la ley. Esta revisión, apoyada por reuniones con particulares, profesionales e instituciones, busca ajustar y equilibrar el desarrollo urbano.
Santiago Levrio, director Institucional de Alianza Urbana, expresó su decepción con la propuesta del GCBA: “El proyecto omite establecer un modelo claro de desarrollo urbano, pasando por alto la sostenibilidad y accesibilidad que las ciudades de proximidad ofrecen. Criticamos que se prohíba construir fuera de las avenidas, privilegiando los grandes desarrollos sobre las pequeñas edificaciones PyME, lo cual podría afectar negativamente al sector y no reinvertir en la ciudad”.
Actualmente en CABA hay más de 50.000 vivienda en construcción
Además, subrayó la falta de consideración en las desigualdades infraestructurales entre las distintas zonas, ejemplificando el contraste entre Mataderos y Colegiales. “El debate apenas comienza y se necesita una revisión exhaustiva que vaya más allá de las normativas actuales, evitando profundizar errores pasados”, añadió.
El ajuste al CUR plantea introducir cambios significativos en Palermo SoHo, Devoto y Colegiales, reduciendo la altura y la capacidad constructiva. Si bien estas modificaciones son obligatorias por ley y necesarias para monitorear el impacto del Plan Urbano Ambiental, su implementación constante genera incertidumbre y marchas y contramarchas.
La falta de un plan urbano a largo plazo sugiere que estas decisiones responden más a los impulsos de funcionarios actuales o de agrupaciones vecinales que a un enfoque consensuado y planificado, informan desde el sector.
Gonzalo Bustos, Director en FOT Libre Terrenos, señaló que no parece haber un plan coherente a largo plazo. “Las modificaciones son impulsadas sin una visión clara y se aplican indiscriminadamente a zonas con necesidades diferentes, como el sur y el norte de la ciudad, lo que evidencia un desconocimiento de las características específicas de cada área”, expresó.
Esta metodología beneficia a los grandes desarrollos, dejando de lado a las desarrolladoras pymes que construyen a pequeña escala en todos los barrios. Según Bustos, este tipo de cambios perpetúa la incertidumbre en el sector y afectará negativamente a las empresas más chicas que son fundamentales para el desarrollo barrial.
“Es crucial tener un plan urbano integral que considere las peculiaridades y necesidades de cada zona, en lugar de seguir impulsos momentáneos”, agregó Bustos.
Por su parte, vecinos que integran la agrupación Interbarrial (que reúne a más de 20 zonas de CABA) expresaron su preocupación por la construcción de edificios en la ciudad, argumentando que debe realizarse de manera planificada para evitar perjuicios a los residentes y a las zonas afectadas, especialmente en lo que respecta a la falta de servicios esenciales como energía y presión de agua.
Integrantes de Conciencia Urbana C11, que incluye a los barrios de Villa General Mitre, Villa Devoto, Villa del Parque y Villa Santa Rita, señalaron a Infobae que participaron en el Foro del Plan Urbano Ambiental, pero que la información proporcionada fue superficial y general. Además, los vecinos criticaron la ausencia de instancias adicionales de participación institucionalizada, salvo la audiencia pública en la Legislatura porteña una vez aprobado el proyecto en primera lectura (recién sería tras un debate entre distintos ediles y expertos).
Esto, según ellos, viola el sistema de participación ciudadana estipulado en el artículo 1.1.4 y el artículo 10.11 del Código Urbanístico. “No podemos hablar sólo de Villa del Parque ya que no hubo especificidad en cuanto a los cambios a implementar, no se mostraron las planchetas”, agregaron desde Conciencia Urbana C11.

