
Este Scaloni es el que se ha ganado, y con las mejores armas, la confianza de todos los jugadores, que le confieren autoridad natural para decidir: este queda en la lista, este no; este juega de entrada, este no; este entra después, este se guarda para otro partido, este va a seguir empujando desde afuera.
A ese Scaloni hay que escuchar cuando da, entre otros, dos mensajes: el primero es que “el poster” no juega. Todos tenemos el poster, lo vamos a conservar por siempre para recordar lo felices que nos hizo la Selección en estos tiempos. Pero Argentina no puede salir a la cancha pensando en ese poster. El propio Scaloni es el que los hizo bajar a tierra a sus jugadores: hay que seguir compitiendo, todo lo ganado hay que revalidarlo, lo que pasó fue maravilloso, pero ya pasó.
El segundo es que no nos apuremos a “velar” (como futbolistas en activo) a Messi y Di María. Va transcurriendo el tiempo y no podremos evitar tener miradas proyectivas; en esta Scaloneta ya están anotados Garnacho y Carboni, en esta Scaloneta podría empezar a operarse la sucesión de Otamendi (el otro ilustre “viejito” superviviente de la anterior) a manos de Lisandro Martínez y, sobre todo, Angelito Di María anunció que será su último acto con la celeste y blanca y Messi… bueno, Messi ya sabemos, nos tiene a todos con la ilusión de la eternidad.
Nos pide Scaloni que no pensemos en eso. Que hoy los tenemos, y que hoy los podemos disfrutar.
Así sea.
Charla de Lioneles (Reuters / Agustín Marcarian).
Di María, the last dance (Reuters / Agustín Marcarian).
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