Fabbiani había estudiado bien a Racing. El DT de Riestra utilizó el mismo libreto que los equipos chicos que complicaron en el año al de Costas. Línea de cinco defensores, casi los 11 en campo propio y a apostar a alguna contra. El plan, otra vez, había complicado a la Academia. Porque le pasó lo que le había pasado siempre en estos partidos: se quedó sin capacidad de los pelotazos a sus delanteros porque no había espacios para chocar y correr, lo quemás le gusta a Salas. Y de aquí es desde donde suele generar el mayor peligro el actual puntero del campeonato. Pero ayer no.
Y también, claro, la ausencia de Maravilla opacó a Racing. Más allá de sus goles, el delantero también tiene brillo propio. Aura ganadora. Siempre está cerca del gol. Tira diagonales, genera espacios y la mete. Roger Martínez jugó a otra cosa y se sintió. Al colombiano le gusta retroceder para entrar en el circuito de juego. Por eso Costas cerró más a Salas, pero esta ecuación no funcionó.
Si Racing lo terminó ganando fue por dos motivos. El primero es porque Riestra, en la única contra que tuvo, no encontró ninguna pierna en un centro atrás con olor a gol. El segundo tiene nombre y apellido: Santiago Solari. Terminó siendo el factor determinante. Se paró como extremo por izquierda y le dio una marcha más de potencia al ataque. En la primera que tuvo encaró, se metió al área y Arce le sacó una tremenda pelota de gol. El arquero era figura, porque en el primer tiempo le había tapado a Salas el único mano a mano del partido.
Solari le dio la victoria a Racing a los 50′ (Foto MARCELO CARROLL).
Ya en el sexto de los siete minutos de adición, otra vez apareció el ex Defensa para la explosión del Cilindro. Salas la aguantó y se la rebotó dentro del área para que abriera su botín derecho y definiera para el 1-0, para esos tres puntos vitales que sumó Racing en su sueño de ir en serio por la Liga Profesional.
Racing – Agónico gol de Solari para la victoria de Racing
Cuando baje la espuma del triunfo sobre la hora, Costas deberá volver a analizar por qué su equipo sufre tanto con los que tiene tanta diferencia de categoría. Pero ahí va Gustavo, con triunfos que cada vez suben la moral de un equipo que ayer terminó festejando el 1-0 casi como si se tratara de un clásico de Avellaneda o o un partido internacional. ¿Por qué? Porque este Racing va tras el mensaje que alguna vez supo dejar Lisandro López. Cuando la punta llega hay que mentalizarse para no soltarla más. Si bien apenas van cuatro fechas, el plantel va por eso y sabe que ayer tenía una gran chance de consolidarse y pensar en el receso llenod de entusiasmo. Cerrará contra Lanús y entrará en vacaciones. Sabiendo, claro, que el campeonato lo tiene que animar…
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