Hay un órgano del cuerpo humano que tiene relación directa con el fútbol: el corazón. “Hay que alentar de corazón”, “Vos sos la alegría de mi corazón”, “Tenés que dejar el alma y el corazón”. Esos son, por ejemplo, algunos de los tantos cantitos que retumban en cualquier estadio. Claro: el corazón es el motor de todo. En su función literal, bombea sangre a todo el cuerpo. Late. Con mayor o menor frecuencia, pero late. Y hay que cuidarlo, por supuesto, porque cuando deja de latir, todo se acaba. Está claro: sin corazón, no hay nada. Por ello, en el ámbito futbolero, la premisa para ganar un partido es “dejar el corazón en la cancha”, simbolizando que se dejó todo dentro del rectángulo de juego. Leer más…
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