Furia atraviesa un presente movilizante, siempre con la energía clavada en eliminar rivales y continuar en su camino hacia el objetivo, ganar Gran Hermano. En todo eso, la participante más polémica cayó en las garras en un instante de reflexión muy personal y se quebró en llanto.
La doble de riesgo se tumbó en la cama, se enfundó en el acolchado y se puso a mirar fotos que se llevó a la casa, que retrataban su niñez y más tierna juventud. Esas imágenes le provocaron nostalgia y sobre todo dolor, porque le hicieron recordar situaciones muy espinosas.
Con total honestidad, Juliana se preguntó: “Qué hermosa que era de chiquita, ¿qué me pasó, amigo?”. Así expresó su pensamiento, sin tapujos ni eufemismos al manifestar: “Me re cag… a palos la vida”. Unas sensaciones que la abordaron desde las entrañas de su ser.
FURIA LLORÓ Y SE DEPRIMIÓ EN GRAN HERMANO
En eso ingresó un compañero y le consultó sobre qué estaba realizando y Furia le explicó: “Me quedé mirando fotos, Emmanuel. Estoy mirando mi pasado”. Con mucha congoja, y otra gama de emociones, la doble de riesgo agregó: “Mirá la cara que tenía antes y la que tengo ahora”.
Con una tristeza manifiesta, Scaglione reconoció que algo aconteció con su imagen, con su espíritu, su semblante a raíz de los hechos que transitó en su existencia y reflexionó: “Estoy hecha mier…”. Y luego también se detuvo en las secuelas de Gran Hermano: “Acá tenía un reloj, hace cinco meses que no tenemos uno”.
Fuente: https://www.paparazzi.com.ar/

