Con un perfil más bajo que el de Miguel, pero con un poder de fuego importante que se refleja en los números en River, ese necesario grito en el Defensores del Chaco tras más de un mes fue un punto a favor en la competencia mano a mano con Facundo Colidio por acompañar al Colibrí.
Lo buscaba y no lo encontraba. Desde el remate ante Talleres que se desvió y descolocó a Herrera (3 de marzo) se le presentaron situaciones y no las podía convertir. Es cierto que ante Estudiantes por la Supercopa Argentina gritó como propio el remate que entró post rebote en Zaid Romero, pero necesitaba el suyo.
“Me frustraba mucho no poder ayudar al equipo”, reconoció en Asunción, ya sin la mochila pesada en la espalda y consolidando un importante promedio de un gol cada 102,4 minutos desde la llegada de Demichelis.
Sus 24 tantos y las 14 asistencias en 88 partidos (16G y 14A en 60 PJ con MD) son cifras auspiciosas y ya se posicionó entre los 90 máximos goleadores de las historia del CARP. Además, sus cuatro anotaciones en 11 PJ de CL lo perfilan como una importante pieza internacional y más si se lo compara con Borja, autor de una conquista en 7PJ. Sin embargo, el nacido en Arizona sabe que sus estadísticas podrían ser mucho más determinantes.
“Erré mucho por estar apurado y eso no le puede pasar a un delantero que convive con el gol”, dijo durante su Preolímpico con la Selección Argentina Sub 23 de Mascherano. Y si el primer paso para mejorar es reconocer las falencias propias, Solari es el primero en ser autocrítico.
¿Casualidad o causalidad? Que se haya convertido en una especie de amuleto de la suerte con goles fortuitos en encuentros importantes -el último Súper en el Monumental es otro ejemplo- y que genere una sensación especial en los fanas cuando pisa el área tiene doble efecto: le renueva la confianza y a la vez el doble rol de jugador-hincha lo obliga a mejorar un aspecto clave como lo es la puntería.
Porque si bien la suerte parece estar de su lado, en la Copa de la Liga sólo un tercio fueron a los tres palos y de ese tercio, uno es gol. Pasando en limpio, necesita patear diez veces para meter un gol cuando River necesita ocho.
El festejo de Solari frente a Libertad. AP.
A su buen promedio goleador y la posibilidad de mejorarlo si ajusta la resolución, como contrapartida tiene una baja efectividad en los centros. Siendo un jugador de 23 años al que Micho y su CT están puliendo, demostró que rinde mejor por dentro, moviéndose y flotando cerca del 9, y no tanto como extremo tal como los demuestran sus números en los envíos al área: por Copa LPF, sólo tiene uno acertado por partido.
Con virtudes y falencias, lo concreto es que Solari es un punta influyente con el potencial de dar mucho más.
El gol de Solari a Libertad
River Plate – 27-4-2024 Solari puso el 1 a 0 de River en Paraguay
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