La pequeña evolución que mostraron en la práctica de este jueves por la mañana invita a la ilusión, pero a la vez mantiene la cautela. Después de una jornada con trabajos de kinesiología y tareas de gimnasio, Paulo y Miguel se pusieron los botines y salieron a pisar el césped de una de las canchas del predio, con una rutina que comenzó con algunos minutos de trote y cuya segunda parte incluyó ejercicios livianos con pelota.
Al límite. Esas son las dos palabras que definen en qué condiciones llegarán al domingo, con Díaz ubicado un peldaño arriba a la hora de pronosticar si podrán estar en el Kempes teniendo en cuenta de que su parte médico detalla dificultad en la movilidad de su rodilla derecha, con algo de dolor. Sin embargo, el hecho de que haya sido operado de una lesión meniscal en esa zona y que una inflamación derivará en tendinitis, el DT deberá determinar si lo arriesga ante la importancia del duelo o si lo preserva.
Miguel Borja quiere estar ante Boca. Prensa River.
En el caso del goleador de la Copa de la Liga, al tratarse de una sobrecarga en el isquiotibial derecho -lo obligó a moverse diferenciado desde hace 11 días- corre riesgo de agravar la lesión en caso de aumentar las cargas y la exigencia. Así, aunque cada hora cuenta y el Colibrí tiene antecedentes de recuperaciones express, Demichelis sabe que de viajar a Córdoba los dos no lo harán con todo su potencial.
Paulo Díaz, en River (Prensa River).
Como ya es costumbre, la decisión de que jueguen, vayan al banco o sean excluidos será sobre la hora del partido, aunque antes deberán pasar el primer filtro: la lista de concentrados que MD armará durante la tarde-noche del sábado. Con la tranquilidad de que Zabala y Colidio demostraron ser recambio fiable que se mezcla con el temor de perder a dos pilares indiscutidos, en Núñez seguirán pendiente de Paulo y Borja por algunas horas más. Tic, tac, tic, tac…
En la pizarra del DT…
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