El funcionario dijo que en la última semana los datos de infecciones se han estabilizado e incluso “hay cierta tendencia al descenso de los casos y de las internaciones, con lo cual probablemente estemos viendo el inicio de la salida (del brote), al menos aquí en la Ciudad”, según declaró esta mañana en Radio 10.
En cuanto a la atención en los hospitales públicos porteños a las personas con síntomas de dengue, Quirós indicó que “ha bajado un poco la demanda” en los últimos días.
Por la epidemia del dengue, creció la demanda de atención en instituciones públicas, como el Hospital Fernández de ciudad de Buenos Aires (Maximiliano Luna)
Y agregó que “al día de hoy y durante todo el fin de semana largo, visité a una cantidad importante (de las guardias hospitalarias) y están todas trabajando normalmente”.
“En el sistema de salud ha habido varios días de mucha gente consultando, y que tenía que esperar dos o tres horas el (resultado) del análisis de laboratorio por eso en cada hospital hubo una cantidad de gente significativa esperando, pero se mantuvieron con capacidad de atención todo el tiempo. Desarrollamos 18 unidades de febriles para que las guardias (generales) no tengan que atender a los pacientes con dengue, por lo tanto puedan atender los habituales y estas unidades están activamente trabajando”, dijo en referencia a filas o aglomeraciones en las guardias porteñas.
Esta impactante macrofotografía revela al mosquito Aedes aegypti, vector de enfermedades como el dengue y la fiebre amarilla. Un recordatorio de la importancia del cuidado, la prevención y la salud pública. (Imagen ilustrativa Infobae)
En cuanto a cuál es la mejor estrategia para prevenir el dengue, Quirós dijo: “Todos los agostos empezamos con el trabajo territorial porque agosto y septiembre es el momento más crítico del mosquito, que es cuando termina el invierno porque en ese momento no hay mosquitos adultos registrables en la Ciudad de Buenos Aires y por lo tanto lo único que han dejado son los huevos (del Aedes aegypti) ”.
En esos meses los huevos del mosquito esperan al verano para eclosionar, desarrollarse y convertirse en el insecto adulto que pica a las personas y puede transmitir la enfermedad viral.
Quirós recomendó tirar agua hirviendo en los bordes de los recipientes que no se pueden vaciar, o que no se pueden raspar, y también derramar agua muy caliente en los lugares donde ha quedado agua en el verano anterior. Y destacó que la clave es “destruir los huevos en el invierno” porque en los meses fríos la masa de mosquitos “es extremadamente más pequeña” que en verano.
Fuente: https://www.infobae.com/america/

