“Le movieron toda la mandíbula. No podía ni comer del dolor que tenía, pero a sus 20 años es un chiquilín que sigue sumando experiencias maravillosas y momentos increíbles”, expresó Pablo Boselli.
El defensor uruguayo de 20 años anotó el 1-0 de una dolorosa manera: luego de un rechazo fallido de un rival, la pelota le pegó en la cara y terminó dentro del arco.
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